Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque
more en tinieblas, Jehová será mi luz.
La ira de Jehová soportaré, porque
pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a
luz; veré su justicia.
Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que
me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como
lodo de las calles.
Viene el día en que se edificarán tus muros; aquel día
se extenderán los límites.
En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las
ciudades fortificadas, y desde las ciudades fortificadas hasta el Río, y de mar
a mar, y de monte a monte.
Y será asolada la tierra a causa de sus
moradores, por el fruto de sus obras.
Miqueas
7:8-13
Amén
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